domingo, septiembre 12, 2010

Hate me, baby // Hate me, biatch

El odio siempre me ha hecho sentir viva.
No el mío, que por supuesto me llena también de energía, de ganas de destruir, de aplastar, de hacer tantas cosas hermosas y horribles. Me refiero al odio de los demás hacia mí. Me sabe bien. Es dulce, casi un chocolate; me genera una explosión de endorfinas. La punta de mi lengua se contrae de placer, el impulso sube a mi cerebro, me avisa. Preciosa, eres importante. Better hatefully remembered than forgotten. Y me lleno de ímpetu. Mi amargura se detiene por un instante. Logré amargar a alguien más. Es como patentar una idea.
No puedo evitar el gusto de hacer daño, de lograr que las vísceras de algún abdomen ajeno se retuerzan ante la idea de mí, tras mi mención, al divisarme a lo lejos o luego de sentirme cerca.. El entreceño fruncido, los ojos en blanco, las frases desdeñosas, "ah, ella, pero qué se cree, si es como cualquier otra". Por supuesto que lo soy. Pero yo te sé hacer rechinar los dientes.
Además: todos sabemos que el odio viene siempre del amor. Sigue al amor, o quiso un día ser amor, o insulta tu amor propio, o te roba un amor ajeno, o lastima cualquier cosa por la que sientas amor. Así que sigue siendo dulce. A tí te regresa el jugo biliar a la garganta. Pero en ese momento, sólo me queda clara una cosa: ¿Yo? Yo soy puro amor.

4 comentarios:

  1. Hija, qué chida entrada. Ni cómo odiarte.

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  2. Gracias Fer. Te informo que no he publicado porque mataré ese blog... Todo lo amalgamaré en mi blog "de siempre" www.elmolkajete.blogspot.com, ahí te reservo tu liga también.
    Abrazo.

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  3. Esta entrada, como viene ocurriendo entre tú y yo últimamente, me recordó una de las mías (http://wp.me/sKWrT-malo). Al parecer, la gente tiene cierta fascinación por el lado obscuro de los demás. Ese lado en el que nos identificamos. Ese que nos da el consuelo de pensar: "No he de ser tan malo, desde que hay alguien igual o más ojete que yo". Y con esto no me refiero a ti, por supuesto.

    En noticias de otro blog, tuyo, por cierto, la cosa que más me ha hecho reír recientemente, a carcajadas, y hasta me provocó un ataque de tos, es el momento en el que nos dices quién es Doris. Risa total.

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