lunes, octubre 18, 2010

Historia de un (cl)amor en 5 recuerdos.

1. Te ví varias veces. Pero la primera vez que te miré caminabas hacia el cuarto donde vivías arrastrando una maleta de ruedas que llevaba colgando un traje en su respectivo envoltorio de plástico de tintorería. Unas horas antes nos habíamos cruzado en un pasillo entre el bullicio de la unidad de urgencias. Tras la sorpresa de casi chocar, nos dirigimos un “hola”, nos besamos en la mejilla y seguimos nuestro camino entre camas de pacientes críticos. Después terminó la guardia y salí por un café. Yo platicaba con alguien pero de pronto divisé tu silueta flaca y alargada. Volteaste de pronto. Ojos enormes. Se encontraron con los míos. Me gustó el modo en que caminabas sin dejar de mirarme, la cabeza y el cuerpo hacia direcciones opuestas, jalando tu maleta. Insinuabas algo con esa mirada, sin duda. Comenté de inmediato que me gustabas, y que hacía días que nos coqueteábamos. La respuesta de mi interlocutor fue de desagrado o indiferencia. No me importó. Ojos enormes.
2. Después de haber intercambiado teléfonos, la primera salida. Congeniamos, o eso me hiciste creer. En estos momentos ya no importa. Después de la primera salida, la segunda. La invitación a un concierto de Los músicos de José. A mí me causaba un poco de nerviosismo, el hospital entero estaría ahí. No sabía si quería que nos vieran juntos. Pero quería pasar la noche bajo el yugo de esa mirada intensa. Fuimos a casa de un amigo tuyo. Un poco de whiskey. Momentos musicales y plática. Sonó Aunque no sea conmigo, la versión de Café Tacuba y Celso Piña. Nunca la había escuchado. La letra me hizo escocer. Estoy contigo aunque estés lejos de mi vida, por tu felicidad a costa de la mía. Me retorcí bajo las gotas del recuerdo del amor recién perdido. Pero tu olor me regresó a la realidad. La herida seguía un poco abierta. Después sonó Mía, de Benny (qué cursilerías). Cantabas con intensidad. Te miré. Me pareció curioso el modo en que cantabas la letra. Me volviste a besar. Si probaste otros besos… no te dejo por eso, yo no tengo el derecho, ni pienso pedírtelo. Risas, whiskeys, más whiskeys. Creo que ya no vamos al concierto. Está bien. Tus amigos terminaron por irse a dormir. Había otro cuarto y estaba muy vacío. Corrimos a ocuparlo. Yo traía un vestido negro, del que me despojaste con un solo movimiento. Yo no había estado con nadie desde la ruptura con mi gran ex-amor, hacía un mes y medio. Pero no me importó. Me deslicé hacia el suelo, contigo. Tus ojos enormes eran lo único distinguible entre tanta oscuridad. Terminamos en el colchón. Múltiples halagos obnubilados por el placer y ahora perdidos en la memoria. Te levantaste y pateaste tu vaso, posado en el suelo. Vidrios cubriendo el suelo. Whiskey empapando nuestra ropa interior, que yacía junto al vaso. Llegué a mi casa oliendo a whiskey, con media sonrisa rebanando la ausencia que me había invadido desde hacía más de un mes.
3. Cuando bailamos por primera vez, yo ya sabía que había otra en tu vida. Ya me lo habías dicho. Con todo y lo absurdo que suena decir la palabra otra. Palabra que sólo me quedaba a mí. La otra era yo. Pero no me importaba. Estaba deshecha, y sólo a tu lado olvidaba mi dolor. Te habías vendido como un gran bailarín de salsa. Pero eso no dejaba nada en claro. Siempre te vendías como un gran todo. Gran lector, gran amante, gran bailarín. Una exageración, dos verdades. Lo descubrí ese día. Me esperabas en un bar bebiendo tu habitual whiskey. Llegué y te abalanzaste. Yo me mostraba fría. Al fin y al cabo, la otra debe ser siempre fría mientras no esté en la cama, si no quiere terminar desgarrándose las vestiduras y cantando No me queda más de Selena. ¿Quieres ir a bailar, chiquita? Como siempre, el tono de superioridad en tu voz. No me decías nalguita nada más por mostrarte “educado”. Pero lo decías, con tu tono. Vamos pues. Llegamos al lugar de salsa, con grupo en vivo. Bebimos entre los dos una botella de Jack Daniels. Nos levantamos a bailar. Pasaron diez minutos y ya estábamos al centro de la pista. La gente nos miraba. Yo giraba, giraba, giraba. Y sabía que había algo dentro de mí girando también. Y me daba vértigo. Pero jamás me acoplé ni me acoplaré al son de nadie como ese día. Tienes candela, mai. Lo sé.
4. Después de que huyeras dos semanas de vacaciones, nos reencontramos. Fuimos a beber vino. Como el gran snob que has sido siempre, bluffeaste sobre el vino toda la noche. Yo te miraba con desprecio para que no trasluciera el deseo. Me tomabas la mano y me susurrabas que me habías extrañado. Yo te decía que te callaras. Entre más copas de vino, más insistías. En el cariño, en lo difícil que era todo para ti. Yo no quería saber nada, repetía que estábamos bien así, que te entendía, que estabas con ella, no conmigo, que me dejaras en paz. Que no ibas a ser en mi vida lo que yo no podía ser en la tuya. Pero era tarde. Seguías hablando y diciéndome que el futuro era incierto. Como si no supiera eso ya. Llegamos a mi casa. Tu coche estaba afuera, frente a mi puerta. En vez de entrar a mi casa, entramos a tu coche. Lo demás es lo de menos. Tu voz que resonaba absurda bajo el alcohol, recitando Tu más profunda piel, de Cortázar.
Tus promesas de llamarme al día siguiente para ir a los toros y pasar el día juntos me parecían risibles. De todos modos, te llamé al despertar. Nada. Buzón de voz. Un mensaje tuyo a las nueve de la noche, como única señal de vida “Te llamo luego, ¿ok?”. Nah, mejor no me vuelvas a llamar nunca. Pero no respondí eso. Respondí sí claro, que descanses.
5. La última vez que nos encontramos habían pasado ya más de nueve meses desde el final. Más de 6 meses desde que volviste a buscarme, diciéndome que estabas solo, que habías terminado con tu tan amada mujer. Más de 5 meses desde que me dejaste esperándote como una adolescente estúpida, pensando que retomaríamos los encuentros furtivos, los hoteles, el whiskey y la salsa y desde que tuve que borrar tus números y correos y cualquier modo de comunicarme conmigo por miedo a ceder y buscarte. Hace más de un año ya de eso. Había ya barrido mi orgullo hecho cenizas y te encontré en el mismo pasillo donde habías arrastrado tu maleta mirándome un año antes. Yo cambiaría de hospital y no nos veríamos más. Con excesiva amabilidad me preguntaste cómo iba mi vida y resaltaste el gusto que te daba verme. Lo que necesitara, ahí estabas para ayudar. Sí, claro. Que habías visto que mi padre publicaba una nueva novela, que qué gusto, que a ver si te invitaba a la presentación. Sí, claro. Que tenías amigos en los nuevos hospitales a dónde me iba, que los buscara. Sí, sí, sí. Sí, claro. Yo sonreía y me mostraba especialmente fresca para ocultar el resentimiento. Además el tiempo había pasado. El recuerdo era sólo de una llamarada breve. Me seguían ardiendo otras heridas, más profundas, y había seguido con mi vida del modo que concebí más lógico. Pero mi orgullo es más intenso que yo, y seguía sintiendo el látigo del rechazo cada vez que tu mirada me atravesaba. Nos dimos un abrazo cordial y un par de sonrisas. Mucha suerte, sí. Antes de atravesar la puerta, mire atrás, mi cabeza y mi cuerpo hacia direcciones opuestas. Te miré a lo lejos y sentí la última punzada que habrías de provocarme. Y luego regresé a mirar al frente, levanté la cabeza y me fui, caminando altiva.
Y borré todo menos estos cinco recuerdos.

5 comentarios:

  1. Te faltó un sexto recuerdo, uno en el que tu buen amigo Paco te preguntó si iba a venir tu "Pompi" en la noche... mientras él estaba a lado. Seguro eso lo hizo sentir como uno de tantos, más cuando tu hermano no dejó de referirse a él como "Pompi" jajaja.

    18 de octubre de 2010 15:13

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  2. Yo aún no recibo respuesta. A veces así son las cosas.

    Muy chingona tu forma de escribir.

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  3. NOOOOOOOO leer el commet de paquito hizo que ya supiera de quién era la historia sin leerla!!!! Eso me pasa por pasearme por la página sin sentido...

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  4. Sí suena como un pendejo esférico -pendejo por donde lo veas- el vato este. Qué bueno que ahora eres feliz. La mierda embarrada se quita, no te preocupes.

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  5. Silent, mon amour: Hereuse avec toi, le reste n'importe pas.

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