lunes, agosto 27, 2012

It's cool, we can still be friends.


Es el año 2007. La tarde transcurre en algún bar aleatorio de la colonia Escandón. El hombre al que no pertenezco toma mi mano derecha. La compañía equivocada. Qué más da. Me dejo ir y llevar. La tarde termina.
Regreso a mi casa, resignada a enfrentar la batalla de la noche y la oscuridad de sus dudas. 
Tengo un nuevo correo electrónico. Es tuyo.
La guitarra, lenta y amarga, grave pero indiferente, me espeta los primeros acordes. Me desconcierta. No esperaba esa sutileza con que la canción despliega su tragedia.

Yeah, you still kiss me, but it's just on the cheek
Yeah, you still kiss me sometimes, but it's just on the cheek
You pull away so easily


Era noviembre del 2007. Dijiste que no querías. Que no debía convertirse en nuestra adorable melodía.
Y era tan triste y tan cierto.
Me convenciste.


And I still call you, but I get your machine
Yeah I still call you, but I get your machine


El forcejeo con el destino parece a veces una danza aprendida, tan lenta y predecible como inevitable. Violento o velado, el final espera siempre tras toda lucha y toda coreografía.
Aunque no se le vea acercarse, aunque se deslice de puntillas hasta nuestro lado y nos toque el hombro, con su discreción casi burlona, en el momento más inesperado.
Aunque intentemos correr lejos de él.
Pasó otro año. El final, ese sabueso implacable, siguió buscándonos, con su habitual parsimonia.
Nos encontró.

And you say that I hurt you, in a voice like a prayer
Yeah, you say that I've hurt you, and your voice is like a prayer


La canción se sugería, de pronto, entre tanta tormenta. La guitarra susurraba. Cada nota, un día más. Un mes, un año. La cercanía, la lejanía, el duelo. La incertidumbre. La inundación.
Siempre el tiempo, lloviendo, mojándonos los pies, subiendo hasta nuestras rodillas, cubriendo nuestras cabezas.  Y la contienda, la resistencia, la certeza de que no debíamos dejarnos ahogar. De que debíamos intentar apartar los días, los meses y los años nadando a contra corriente, con patadas y brazadas cada vez más sordas, más futiles.
Nada puede hacerse contra el tiempo. No hay muelles para anclarse una vez que se entra en su flujo imperturbable.

Yeah, well maybe I hurt you sometimes, but let's contrast and compare
Lift up your shirt, the wound isn't there


Años después, una noche dejé mi Ipod prendido antes de dormir. En la madrugada,  un alarido musical me arrancó del sueño. 

So I'm pouring some whiskey, I'm gonna get drunk
Yeah, I'm pouring myself some whiskey, I'm going to get really fucking drunk


Me levanté, desconcertada. Ni los días ni los años habían diluido todavía el alboroto que me generaba la canción.
It’s cool, we can still be friends.  -It should be cool, right??-
Apagué el aparato de música y volví a acostarme.


I'm pouring some whiskey right now, I'm going to get so, so drunk
That I pass out, forget your
face, by the time I wake up.

Pero tu rostro no desapareció. Persistió.  A fuerza de persistencia y resignación, nos incorporamos juntos al presente. Como nunca quisiste pertenecer a él.
Como  esa canción, como esa guitarra. Entrecortado, grave, lento y amargo. Indiferente.

And we go to dinner, but you won't hold my hand
We sit at the same table, but we don't play with our feet
Yeah, we still go to dinner sometimes, but we don't sneak a kiss
When the waitress turns around

Dijiste que no querías.
Que la canción no debía convertirse en nuestra adorable melodía. 
Ahora  lo es.

Yeah, we still watch movies sometimes, but you don't lay in my lap
The plot is slow, take a nap…

Pensé que el día en que lo fuera sería de una tristeza aplastante.
Curiosamente, ya no hay tragedia en ello.
Sólo una guitarra. Lenta, grave , indiferente o amarga; pero afilada, indisoluble.
Nuestra.


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