lunes, agosto 30, 2010

¡No soy una señora! -Post del cumpleaños

No es que me sienta anciana. Tampoco aplico la de "I'm not a girl, not yet a woman", porque puesss... ya llovió.
Dicen que los francoparlantes ya no llaman a nadie "mademoiselle"; eres "madame" sin importar la edad, pero antes de saber eso a mí ya no me pareció raro que los quebecoises me llamaran "madame" (a lo mejor porque de señorita tengo lo que Arjona de poeta urbano, pero bueee...). Sepan que tampoco me hago la muy macha; hace un año que el jardinero de casa de mi tía me dijo "buenas tardes, señora", sentí que me daba el telele y de vez en vez me pone un poco triste eso de que siempre me calculen más edad de la que tengo. Qué le vamos a hacer, la medicina envejece. Y la amargura. Si yo fuera una happy-shiny-person, tal vez me vería de diecisiete. Pero no lo soy, y el hecho de aparentar más edad en el fondo me hace sentirme joven. Cuando me dicen que me veo de 25 o 26 pienso, ¡ja! le llevo 3 o 4 años de ventaja a mi apariencia. Tomen eso.
Pero de igual modo, el día de hoy, desde hace 43 minutos según mi reloj, cumplo 22 años.
Por tanto, decidí hacer un recuento de mis últimos 10 cumpleaños. Ayudada por mi pasado ñoño en que llevaba diarios, veré que puedo hacer.
(Posdata después de escribir el post; me quedó larguísimo el recuento, nadie lo querrá leer, pero bahh, es mi cumpleaños, haré lo que yo quiera)

1o de septiembre del 2000; cumpleaños de 12 años. Mi apariencia era algo cómica. Tenía el pelo corto hasta la altura de la boca, usaba siempre diademas que me daban un aspecto ñoño (que seguía quedándome corto para lo ñoña que era). Un mes antes de mi cumpleaños, me caí de un patín del diablo (la teta) y me rompí el brazo. Me pareció buena idea decir que sí cuando me preguntaron si quería, en vez de yeso, que me inmovilizaran el brazo con fibra de vidrio de ositos con globos. Así que la cereza en el pastel para mi cabello corto, mis pantalones de niño y mis diademas fue el yeso de ositos.
Para mi cumpleaños, mis amigas Miranda y Marina (Miris y Maris, como les decía entonces, por desgracia, jaja) decidieron hacerme una fiesta sorpresa, de la cual yo sospechaba. Todo quedó algo claro cuando Miranda hizo una llamada frente a mí diciendo "mamá, saliendo de aquí vamos a la casa... vamos a hacerle una fiesta sorpresa a.... ¡Ah!" (mueca desesperada, luego silencio). Me hicieron un pastel y salimos a jugar a la privada. No recuerdo más. Seguía siendo una niña anticuada, cuyos mejores amigos eran sus libros y sus dieces.
Canción para el cumpleaños de los 12: GIVE A LITTLE LOVE, m2m

Septiembre del 2001; cumpleaños de 13 años. Aquí fue la transición del mundo de las muñecas al mundo de los muñecotes (ja, ja, ja, mal chiste). Enamorada de un amigo de mis primos cuatro años más grande que yo, fui al cine a ver Moulin Rouge con mis amigas y sus amigos. Babée con la película pensando en que ya sabía lo que era el amor ("the greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return", seguro escribí esa frase en mis cuadernos sin cesar después de ese día de cine). Hice mi primera fiesta "adolescente" dos días después, en la que sucedió mi primer beso (awwwwwwwwww). Aún conservo una foto del momento "romántico" en que mi primer novio me daba la mano en la mitad de la fiesta. Háganme el chingado favor. Cinco meses después terminamos y conocí mi intensidad amorosa, chillando mientra sonaba de fondo el soundtrack de Moulin Rouge. Por alguna razón mis relaciones tienden a comenzar en septiembre. Por ese entonces, creí darle un significado a la canción "El 7 de septiembre", de Mecano. Bah, qué iba yo a saber. Cumplía 13 años, al fin y al cabo.
Canción del cumpleaños de los 13: Come what may, Moulin Rouge.

Septiembre del 2002: A mis recién cumplidos 14 años, yo empezaba a amargarme un poco. Volví a hacer una fiesta en mi casa, que al parecer transcurrió sin mayores noticias. No vinieron a los que esperaba y en cambio llegaron muchos otros. Empecé a volverme un ser sociable y beodo. Me esperaba un año lleno de borracheras y malacopas; ah, mis catorce. Gracias a la segunda decepción amorosa, un crush no correspondido, descubrí a la bestia que traía dentro. Y yo que creía que mis cuadernos iban a ser mis únicos amigos. Es que no conocía el Antillano, ni el Tonayán.
Canción del cumpleaños de los 14: Aserejé de Las Ketchup. (¡Qué quieren! Eso sonaba, chingadooooo....)

Septiembre del 2003: Ah, mis quince años. El alcohol ya corría por mis venas. No recuerdo bien si hice fiesta. En mi diario sólo encuentro textos de días cercanos al cumpleaños donde intensaba sobre otro güey que, para variar, no me pelaba. Recuerdo que por ser mis quince años, mi tía me llevó de viaje a Nueva York. En ese entonces no me enamoré de la ciudad como lo hice cuando volví años después, pero vaya que disfruté el viaje. Ya ni me acuerdo bien qué me trajeron los 15 años. Obsesión con la danza, fiestas a morir, conocimiento de los excesos y la cruda moral, vacío existencial adolescente. Qué se puede decir. Ah, los quince años.
Canción del cumpleaños de los 15: Playground love, de Air.

Septiembre del 2004: Mis dulces dieciséis no tuvieron nada de dulces. Me fui con un par de amigas a aplicar la "Acapulco Dreamers", pero mis padres preocupados decidieron ir también en esas fechas y reservar en el hotel de al lado, convirtiéndose en el ojo vigilante. Dado que no nos dejaron salir "al antro", tuvimos que aplicar la borrachera de buró hotelero con jugo Ades y Bacardi los primeros días, y terminarnos una botella de Absolut Vainilla entre dos niñas el último día (la tercera se rajó). Me metí la borrachera de mi vida, que quedó además filmada por una cámara de video que tuvo a bien dejar prendida mi amiga apretada antes de dormirme. Después de que dos guardias del hotel nos salvaron de la muerte del borracho por haber decidido ir a meternos ahogadas al mar, (entre otras taaaaaantas imprudencias de peda), una enorme laguna mental. Al día siguiente, casi siete horas de regreso a la ciudad porque terminaba el puente del 15. La peor cruda de la vida. Dejé de beber seis meses después de eso. Debo decir que me asusté. Durante mis dieciséis años, tuve la peor crisis de mi vida. Me pelée con todos mis amigos de la preparatoria, incluyendo a mi mejor amiga desde los 12, me cayeron los problemas alimenticios y la crisis de autoestima, la muerte entró en mi familia, llevándose a un miembro muy querido. Pinches amargos dieciséis. Bah, todos fuimos adolescentes. Lo único bueno de la adolescencia es que se termina un día.
Canción del cumpleaños de 16: Explode, de Nelly Furtado ("We never thought that we'd get caught up, stuck in the teenage waste").

Septiembre de 2005: Por alguna razón, ahora que hago el recuento en este post, la mayoría de mis cumpleaños están asociados a borracheras (tal vez así debería ser). Pero el cumpleaños de 17 se lleva las palmas.
Recuerdo que mis padres me regalaron una cámara digital, la primera que tuve, y durante días no hice más que tomarme autofotos. En ese entonces, salía con un muchachón (ja, ja, gran palabra) que cumplía años dos días después que yo. Bueno, más bien ya no salía. Acababa de "cortarme". Si hay algo más fuerte que mi intensidad amorosa, es mi orgullo. Total que después de una ida cumpleañera al Hookah donde todos, después de darme mi cumpleañero abrazo se fueron yendo paulatinamente dejándome sola con mis primos y una cuenta estratosférica que apenas pude pagar, decidí ir a la fiesta de cumpleaños de mi exnovio a hacer el ridículo de mi vida. Esa noche aún se recuerda. No voy a comentarla aquí, pero fue ella la que ameritó la primera entrada de mi antiguo blog. Supuestamente dejé de beber otros seis meses. Los diecisiete, después de esa noche cumpleañera de tocar fondo, repuntaron bastante. Mejoró mi autoestima, hice un par de planes a futuro. Entré a la Universidad. Viajé a Europa. Sin duda fue un buen año. Pero la manera de comenzarlo no tuvo nombre. Un cagadero épico.
Canción del cumpleaños de 17: "La tortura" de Shakira

Septiembre de 2006: Recordaré siempre este cumpleaños por haber sido el inicio de una de las épocas más felices de mi vida. Estaba ya instalada en la facultad de medicina, conociendo el mundo fuera de mi burbuja-Luis-Vives. Semanas antes, lo conocí a ÉL. O más bien, lo reconocí en la facultad, ya antes nos había presentado un amigo en común. El día de mi cumpleaños fui a comer comida argentina al 10, después a precopear a casa mi buena amiga Marsi (alias "el ñaño") y finalmente, a bailar al Pata Negra. ÉL y yo estuvimos juntos toda la noche. Uno de mis amigos, con quien había salido meses antes, murió de ardor al ver que tenía novio nuevo (él me llevaba un ramo de flores con intenciones de "declararme su amor") y se entregó a la malacopa y al besuqueo con mi mejor amiga afuera del baño. Pero como sea. A partir de ese día, ÉL y yo no nos separamos. En la cursileria de las semanas siguientes, decidimos instaurar mi cumpleaños como día de inicio de nuestra relación. Sonaba hermoso en ese entonces, pero ahora los cumpleaños irán ligados por siempre a ese recuerdo. Supongo que así son las cosas, nimodo. Los 18 fueron el mejor año de mi vida, sin duda. La carrera, el novio, los nuevos amigos. El fin de la eterna crisis existencial. Adiós, adolescencia.
Canción del cumpleaños de los 18: La vie en rose, de Edith Piaff. (No mamar, ya sé. Y me vale madres.)

Septiembre de 2007: Comenzando el segundo año de la carrera, llegaron mis 19. Fue un cumpleaños tranquilo y un buen aniversario de 1 año con mi novio. El viernes comí con los amigos de la prepa y la Universidad en un restaurante de comida japonesa, yendo después a precopear a los mezcales y terminando en un bar terrible, al que apodamos "el agujero del infierno" con 5 personas, entre ellas un anexado de sangre y cuerpo pesados, que me invitaba a unos talleres horribles de superación personal, y me echaba choros baratos pseudofilosófico. Al día siguiente, mi novio y mis amigos me tenían preparada "una fiesta sorpresa" que más bien fue un precopeo y una ida al Mama RUmba. Odié el Mama Rumba; había tanta gente que respirar era una tarea imposible. Bailar, ni pensarlo. Además de todo, peleé con mi novio por alguna idiotez y me amargué porque 80% de los asistentes no sabían ni que era mi cumpleaños. De cualquier modo, fue un buen cumpleaños, tranquilo. Menos mal; me esperaba un año algo tortuoso. Enfermedad en la familia, crisis amorosas y mucho estrés escolar. Aún así, los 19 fueron también muy buenos; encontré a mis mejores amigos de la carrera. Hicimos, en ese entonces, un círculo infalible. La pasábamos muy a gusto, íbamos a todos lados juntos. Ese año de carrera fue el que más he disfrutado. Las cosas con el novio iban a veces bien, a veces MUY mal, pero tuvimos momentos que no dejaría jamás de lado. AH, fueron buenos, los 19. Qué me hago.
Canción del cumpleaños de los 19: Eres para mí, de Julieta Venegas

Septiembre del 2008, o la tormenta: Terminando un muy buen año, lleno de buenas fiestas y buenas amistades, preparé desde semanas antes una gran fiesta: Mi fiesta de 20 años y el aniversario de 2 con mi novio. Saliendo de épocas terribles y tormentosas, la relación parecía llegar a un buen momento. La fiesta tuvo tanta difusión que días antes ya temía. Empezó a las 5 de la tarde. La gente no paró de llegar. Compramos un par de embudos con manguerita en la tlapalería y Yanya preparó su mítico "atole etílico". Ese día descubrí que el "ingrediente secreto" de esa bebida era el Aguardiente León. Me tiemblan las manos de recordarlo. Le entré sin miedo al atole, aún así. En medio de la borrachera, mi novio empezó una de las peleas tormentosas que pensé habían quedado atrás. Se nos pasó la mano. Después de dos horas de drama público, regresé a mi casa, empapada en llanto y me tomé una pastilla para dormir. Mi novio y yo terminamos dos días después. Para cerrar el buen ciclo de los cumpleaños. Para marcar mi cumpleaños de una vez y para siempre. Para entender, ahora sí, la canción "El 7 de septiembre", de Mecano. Un día después del corte, falleció mi abuela. Diez días después, le diagnosticaron leucemia a una de mis mejores amigas de la prepa, mi Gaby, que murió un año y meses después.
Felices 20, te dejaron un regalo en la puerta. Ábrelo. Sí. Es un paquete de desgracias.
Fue un cumpleaños duro. El año que siguió no tuvo nada de sentido. La nueva vida hospitalaria, el desenfreno tratando de olvidar mi ex-noviazgo, el intento de reconstrucción de todo aquello que había quedado en ruinas. Un año ilógico,ése. Bizarros, mis 20 años.
Canción del cumpleaños de 20: 'Til the sky falls down de Dash Berlin

Septiembre del 2009: Y por fin, llegamos al último cumpleaños antes de éste. Mi cumpleaños de 21. La tormenta amainaba. Tenía un nuevo novio, que no trascendió en absoluto, pero fue una plataforma estable que me permitió salir del remolino que fueron los 20 años, los múltiples amantes (uno de los cuales hizo mella en mi tranquilidad) y el recuerdo del amor perdido. Hice una reunión tranquila en mi casa, que pasé con mi fantasmal pero muy atento novio y mis amigos. Después nos fuimos de viaje a la casa de Cuernavaca, el exnovio (con quien llevaba un año de relación de estira y afloja), los amigos y yo. No fue el novio. En ese viaje re-descubrí la marihuana, fiel pero eventual compañera. Puedo decir que lo disfruté. Sí, sin titubeos: Lo disfruté.
Canción de cumpleaños de 21: Fuimos lo que fuimos, de Jorge Drexler

Las fechas que rondan mi cumpleaños me traen siempre recuerdos de muchas cosas, están acompañadas del fantasma del amor y el desamor, el inicio y el final, el comienzo y la ruptura, de pronto me llenan de melancolía, a pesar de que el último lo pasé de modo tranquilo. Mis 21, que terminan hoy, fueron de re-estructura. De cualquier modo, mi cumpleaños quedó marcado por mi ex-noviazgo. Nimodo. A 4 años del comienzo, y ahora que va quedando atrás y se va diluyendo la intensidad del recuerdo, no puedo evitar decir:
"September, I'll remember; a love once new has now grown old". Ya no le sufro, pero de que me acuerdo me acuerdo. Dudo que algún día se deshaga la asociación entre aquel amor y mi cumpleaños.

Comienzo este cumpleaños de 22 escribiendo este kilométrico post de los cumpleaños, que seguro quedó emo y de hueva y nadie va a leer. Pero no me importa. It's my birthday, y como dice el título de esta entrada: "NO SOY UNA SEÑORA, DE UNA CONDUCTA INTACHABLE EN LA VIDAAA". Claramente no lo soy. Celebraré el viernes y bailaré con gusto en honor al recuerdo de mis últimos diez cumpleaños.

Feliz cumpleaños a mí.

jueves, agosto 26, 2010

El regreso

En aquella época en que la vida se componía de esos lapsos de tiempo entre crisis de autoestima y crisis de autoestima (mi adolescencia), me decidí a abrir un blog: www.fhernandhah.blogspot.com.
No sé si fue en un lapso o en una crisis, más bien creo que fue la segunda. El texto que abrió (http://fhernandhah.blogspot.com/2005_09_01_archive.html) fue una breve crónica de mi insatisfacción, amiga constante y solidaria, en ese momento muy activa gracias a un evento de malacopa épica en que generé una fama que aún hoy no se olvida del todo.
Ya antes había compartido blog con un buen amigo de la secundaria, donde escribía uno que otro texto de vez en vez (www.sindioses.tk) Me gustaba leer los comentarios, la retroalimentación era bastante buena. Entonces abrí el nuevo, que documentó el tránsito por mis diecisiete años, animada además por un par de amigos de letras inglesas que escribían seguido en sus respectivos blogs y tenían un círculo de amigos-lectores bastante constante. Así que escogí un título forever -ESTA BOCA ES MÍA- (adolescente, al fin y al cabo), y me dí a la tarea de documentar mi último año de prepa, mi misantropía, mi opinión acerca del mundo que me rodeaba y algunos cuentos o poemas que en ese entonces surgieron.
Luego vino la universidad. Traté de seguir actualizando, al inicio, incorporando elementos de mi nueva vida de estudiante de medicina al blog. No funcionó. Además, me enamoré y me dediqué al cien a mi absorbente relación y a mi más absorbente carrera. No quedó tiempo. Le bajé a la lectura no médica y a la misantropía, ambas ingredientes fundamentales para animarme a escribir. Después de un par de entradas en el 2007, perdí la contraseña del mail que utilizaba y no pude recuperar mi viejo blog.
El tiempo ha pasado pero miro atrás y recuerdo lo satisfactorio que fue para mí construir ese blog. Me hice de un círculo de lectores algo constantes, a los que yo leía y que me leían, a muchos de los que conocí solamente a través de sus posts y jamás ví en persona, otros con los que el ya existente lazo de amistad se fortaleció a través de nuestras lecturas. Entre mis lectores desconocidos,apareció uno. El amor platónico del blog. Como dije, ha pasado tiempo. El amor platónico del blog, al cabo de los años y el gusto a la distancia, apareció un día en carne y hueso. La aparición fue fugaz, pero su presencia quedó allí, como un post-it con los pendientes pegado en algún refrigerador, mientras cada quien seguía inmerso en su vida. Las redes sociales mantuvieron el pegamento del eterno post-it. Seguí con la carrera, con el primer amor, que terminó y no, que siguió y se truncó tantas veces. Dos años juntos, tres de dar patadas de ahogados y mantener una relación eufémica en la que estábamos y no juntos. Pronto serán cuatro años. Cuatro años de que entré a la carrera, de que abandoné el blog y pegué aquel post-it en mi refri, de que conocí a mi primer amor, con quien me entregué a la larga turbulencia que por fin amaina. Todo eso va quedando atrás.
Hace no mucho, el amor platónico del blog reapareció en una fiesta. La segunda vez que lo veía, después de un par de años de leerlo. Hoy, el amor platónico del blog ya no es platónico ni es del blog. Hoy está a mi lado. Hoy he retomado el placer por la escritura y la lectura, que nunca abandoné del todo, pero que postergué los primeros meses o años de carrera y fueron volviendo paulatinamente desde hace casi dos años. Hoy llevo un par de meses obsesionada con twitter (@fhernandhah), en donde tengo también una serie de tuiteros talentosos que seguir, algunos de los cuales me siguen también y con los que me encanta retroalimentarme, de los cuales varios tienen blogs que valen la pena (links del lado izquiedo).
Hoy, la medicina no ya es el centro de mi vida pero sí parte importante, y además día a día me da mucho sobre lo cual escribir. Ha sido una pena no tener en estos años un espacio donde plasmar tantas de las cosas que vives durante el estudio de esta carrera. Hoy espero poder aprovechar este espacio, y crear una red como la que creé sin querer alguna vez, hace casi 5 años, de la que obtuve tantas cosas buenas y gracias a la cual conocí a la persona de la que estoy enamorada hoy.
Es éste el regreso, meloso e intenso.
Espero dé comienzo a muchas cosas.